El cambio climático es lento hasta que deja de serlo. Las organizaciones que lo tratan como una amenaza lejana se preparan tarde.
El cambio climático tiene una particularidad que dificulta su gestión: es un fenómeno de evolución lenta y acumulativa, lo que hace fácil postergar la preparación, hasta que un evento extremo puntual revela de golpe una vulnerabilidad que se venía construyendo durante años. La prospectiva y el cambio climático se cruzan, precisamente, en la necesidad de anticipar esa acumulación antes de que se manifieste como crisis.
Dos tipos de riesgo que hay que distinguir
El riesgo físico, derivado de eventos climáticos extremos más frecuentes o severos, que puede afectar directamente instalaciones, cadenas de suministro o mercados enteros. Y el riesgo de transición, derivado de los cambios regulatorios, tecnológicos y de mercado que trae la respuesta social al cambio climático, como nuevos impuestos al carbono o exigencias de reporte ambiental. Ambos requieren escenarios propios.
Escenarios físicos concretos
Un buen ejercicio evalúa cómo afectarían a la organización distintos niveles de severidad climática en su zona de operación: más sequías, más inundaciones, temperaturas extremas más frecuentes. No se trata de un ejercicio genérico de concientización, sino de un análisis específico de exposición para las instalaciones, proveedores y mercados propios de cada organización.
Escenarios regulatorios y de mercado
Más allá del clima físico, conviene anticipar cómo puede evolucionar la regulación ambiental del sector, las exigencias de los inversores sobre reporte de sostenibilidad, y las preferencias cambiantes de los consumidores hacia productos y marcas con menor huella ambiental. Estos escenarios de transición pueden impactar antes y más directamente que el riesgo físico en muchas industrias.
De la conciencia a la acción
Muchas organizaciones ya reconocen el cambio climático como un tema relevante, pero pocas lo traducen en decisiones concretas de inversión, ubicación de instalaciones o diversificación de proveedores. El valor de la prospectiva aplicada a este tema es, precisamente, forzar ese paso de la conciencia general a la decisión específica, con escenarios y plazos definidos.



